CLÍNICA NÉLIDA GRANDE - SABADELL
Pi i Margall, 14 08206 Sabadell • SPAIN Tel: + 34 93 7169525
Según el estudio Relación entre impulsividad, compromiso deportivo y conductas de astucia y engaño en deportistas amateurs de equipo, elaborado conjuntamente por el Departamento de Psicología Clínica y Experimental de la Universidad de Huelva y el College of Physical Education and Sports Sciences for Girls de la Universidad de Bagdad (University of Baghdad, Irak), los hombres muestran una mayor tendencia al engaño y a la astucia que las mujeres en los deportes amateur de equipo.
El estudio, de 2025, distingue dos fenómenos que conviene no mezclar. El engaño hace referencia a conductas claramente deshonestas o tramposas, mientras que astucia alude más a una forma de buscar ventaja con inteligencia competitiva, aunque esa actitud pueda rozar lo cuestionable.
Que los hombres puntúen más alto en engaño y astucia no implica necesariamente que todos los varones hagan trampas, ni que las mujeres sean siempre más honestas. Lo que indica es que, en este grupo de deportistas, ellos se mostraron más proclives a justificar o usar recursos competitivos dudosos cuando el contexto lo favorecía.
En los resultados del informe, la impulsividad ligada a la gratificación, al «premio», y la impulsividad atencional -la dificultad para mantener el foco de atención de forma estable- explican el engaño. Esto significa que si una persona se deja llevar más por la recompensa inmediata o pierde foco con facilidad, es más probable que en un momento decisivo elija una conducta poco ética antes de reflexionarla.
Por otro lado, en la astucia, la variable que más peso tuvo fue también la impulsividad atencional, pero a ella se suma el compromiso deportivo: cuando el deportista está muy metido en el presente competitivo, pero a la vez no filtra bien el contexto, puede inclinarse más por decisiones “ingeniosas” sin detenerse demasiado a evaluar su legitimidad.
La diferencia entre hombres y mujeres puede leerse desde una perspectiva psicológica y sociodeportiva. En muchos entornos deportivos, los hombres siguen estando más expuestos a un modelo de competición orientado a la dureza, la superioridad y el resultado inmediato, lo que puede favorecer cierta tolerancia a las conductas grises.
Las mujeres, por el contrario, suelen socializarse en contextos donde prima el control conductual, la cooperación y la regulación del conflicto. Eso no significa ausencia de presión competitiva, pero sí puede traducirse en un menor permiso interno para cruzar determinadas líneas.
No se trata, sin embargo, de que unas personas tengan “más valores” que otras, ni que esté comprobado científicamente que las mujeres tengan más bondad natural que los hombres. La cuestión reside en que el comportamiento nace de la forma en que se aprende a competir.
En definitiva, podría decirse que el estudio describe una especie de zona de riesgo psicológico en la no se hacen trampas por sistema, o no necesariamente, pero un deportista amateur sí puede ser más vulnerable a hacerlo cuando se combinan tres elementos:
En ese sentido, las conclusiones del estudio no solo se refieren al género, pese a que encajan más con las costumbres masculinas, sino al aprendizaje social, a las normas implícitas y a formas distintas de vivir la competición.
* La muestra para esta investigación ha estado compuesta por 269 deportistas aficionados (45,35% mujeres), con una edad media de 23 años.
1Actualidad
2Balón gástrico
3Cirugía contorno corporal
4Cirugía de la mama
5Cirugía facial
6Cirugía íntima femenina
7Sin categoría
8Tratamientos corporales
9Tratamientos faciales